¿Cómo ahorrar en comida cuando uno está de viaje en el extranjero?

Aquí algunos consejos básicos para darse algunos gustos culinarios cuando uno visita otro país, ahorrando algunos billetes en el intento
¿Cómo ahorrar en comida cuando uno está de viaje en el extranjero?

Lo confieso aunque me duela en el alma. Soy excesivamente tacaña cuando estoy de viaje y este padecimiento se eleva a la décima potencia cuando mamita no está para pagar los caprichos, vicios (llámese cigarro o alcohol), necesidades básicas, cuentas de hotel, etc. Pero también adoro disfrutar de las cosas buenas de esta vida. Por eso es que cuando estoy visitando otro país (dentro del Perú muchas de las reglas varían) y bailo con mi propio pañuelo he ideado una y mil maneras para pagar menos y llenarme lo suficiente. Aquí van los ‘musts’ si lo que deseas es no morir de hambre, darte tus buenos gustos y guardar un sencillito para las compras.

1. La comida rápida puede ser más que tu amiga, puede llegar a convertirse en tu aliada. Concédete varias McDonalds (en Europa, al menos, encuentras hamburguesas que cuestan alrededor de 1 euro), algunos Burguer Kings, un par de Taco Bells y una que otra Pizza Hut (y demás variantes). Visita los patios de comidas de los malls, por ejemplo. No te lo recomiendo porque desee que tu colesterol se eleve a la máxima potencia. Simplemente es mucho más barato. Sin embargo, no olvides combinar el ‘fast food’ con alimentos más saludables y comida típica del lugar que visites.

2. Si puedes pagar un poquito más para que tu habitación de hotel (si es compartida entre varios, mejor) tenga ‘kitchened’, hazlo. Podrás cocinarte la cena y aunque de entrada no parezca, eso implica mucho ahorro. En Estados Unidos y Europa esto es una muy buena idea, ya que en los supermercados o tiendas podrás encontrar comida congelada bastante barata, para varias personas y muy fácil de preparar, además de bastante agradable (si es que sabes elegir bien). No te tomará más de media hora tener la mesa servida.

3. Procura no consumir la comida que ponen en tu habitación de hotel. Los precios de los productos del frigobar son muchísimo más caros. Compra tus cosas en el supermercado y déjalas en tu cuarto. Yo siempre me abastezco con agua, gaseosas, dulces, pringles y demás. Si metes la pata, aún puedes reponer lo consumido, compra el mismo producto fuera de tu hotel y regrésalo de donde lo tomaste.

4. Ten en cuenta que en gran parte de Europa el vino en los restaurantes y supermercados es incluso más barato que el agua, además de ser bastante rico. La cava y la sidra en España también son una gran opción si lo que deseas es iniciar los previos en privado. En Alemania, por ejemplo, la cerveza es totalmente amable con el bolsillo, además de deliciosa y servida en porciones bastante onerosas. Así que el deleitarse el paladar con una copa o una ‘caña’ en un restaurante es incluso mejor idea que pedirse una botella de gaseosa.

5. Date tus gustos. Anda a comer a lugares pintorescos, esos que llaman tu atención y que parecen de ensueño. Solamente no exageres. Tómate un “gelato” en Italia, disfruta de una pizza en Génova, come unos crepes en París, anda a un rodizio en Brasil. Pero acuérdate, amar (a tu bolsillo) es compartir. Si es posible hazlo. Hay muchos lugares donde las porciones son bastante grandes y comerlas entre dos te dejará bastante satisfecho.

6. En muchas ciudades (especialmente las industrializadas) existe una muy buena oferta de comida al peso, como en Brasil. Esto, si es que te mides un poco con el tamaño de las porciones, muchas veces puede hacer que te ahorres varias monedas.

7. Si es posible hospédate en un lugar que ofrezca desayuno buffet. Si es así toma uno contundente. Eso te dejará con la barriguita contenta durante varias horas. Si puedes llévate algún sánguche ya preparado o un yogur para después. No estás robando. Solo estás guardando pan para mayo. Ojo, tampoco se trata de arrasar con todo y repletar una mochila entera.

8. Compra pan, mantequilla, queso o si quieres algún embutido. Prepárate sánguches y llévalos en la mochila. Te servirán de entremés en el camino, evitarán que te mueras de hambre y que peques con algo más caro. Guárdate para el almuerzo. Es más, en lugares como Disney son ideales para hacer los recorridos a los parques y no comer en un restaurante hasta la noche. En los parques de atracciones todo es caro y por lo general la comida no es tan buena. Así probablemente te quede un sencillo para los ‘souvenirs’.

9. Evita comer en los aeropuertos*, es mucho más caro. El llegar con provisiones es una excelente idea, pero recuerda que no puedes entrar con líquidos. Además, si dejas algún snack cerrado de los que te dieron en el avión, guárdatelo. Te puede salvar la vida si es que llegas de madrugada a tu destino.

10. Cuando decidas comer en un restaurante al azar procura mirar la carta y los precios antes de entrar, muchas veces esta se exhibe fuera del establecimiento. No es necesario que la veas toda, el costo de un solo platillo ya te dará una idea. Asegúrate que esté a tu alcance. Si entras y al ver la carta te das cuenta que excede por demás tu presupuesto o que no te provoca lo que ofrecen, simplemente párate. Estás en tu derecho, total, quien va a pagar eres tú.

11. Pregunta. Obviamente la gente que vive ahí conoce los lugares más ricos con los precios más cómodos. Naturalmente el personal de tu hotel o algún guía turístico (en agencias de viajes también puedes preguntar) han de ser tus fuentes primigenias de información. Por lo general yo siempre les pido a los recepcionistas que me dibujen mapas para llegar al lugar. Los taxistas también pueden ser de gran ayuda en tu recorrido culinario, sin contar a Google, por supuesto.

12. Infórmate. Para tomar una buena decisión a la hora de comer es necesario conocer la oferta de la zona. Te recomiendo tomar los folletos que ofrecen en los hoteles, agencias de viaje y hasta malls. Puedes encontrar algún lugar interesante para alegrar a tu paladar e incluso en algunos hallarás buenas ofertas y hasta cupones de descuento. El darle una mirada a la guía telefónica (que normalmente se encuentra en la habitación de tu alojamiento) es también buena idea. Incluso puedes pedir por delivery, lo cual por lo general es bastante asequible.

Así que ya sabes, disfruta tu viaje al máximo, come rico, date tus gustos y ahorra.

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