El buen uso del dinero ¿es un asunto de crianza, educación o cultura?

Enviado por Verónica Minchola el Mar, 25/11/2014 - 18:54
La entidades financieras también deben comprometerse a inculcar la responsabilidad financiera en niños.
El buen uso del dinero ¿es un asunto de crianza, educación o cultura?

Todo un reto

Una de las principales funciones del sistema financiero es ser un agente que recauda fondos de las personas. El desafío es inmenso, en la necesidad de una educación financiera de buena calidad considerando que es responsabilidad de todas las entidades brindar herramientas necesarias para incentivar el ahorro en las familias. Los programas de educación financiera deben servir para educar a todos los ciudadanos y no sólo a los interesados que acuden a una entidad bancaria. Por lo tanto; dichas instituciones deben hacer algo más que vender sus productos y es la de influenciar en esas personas adultas con hábitos y comportamientos arraigados que tienen miedo a usar los servicios bancarios y que afectan hoy en día no solo a ellos sino a las generaciones futuras (sus hijos). Siendo así, los niños juegan un rol importante en este equilibrio pues tienen una capacidad enorme para aprender hoy en día por lo tanto es donde deben apuntar más de una entidad financiera en bien de las futuras familias.

Por otro lado; los padres deben reflexionar y preguntarse ¿Qué estoy haciendo para que mi hijo aprenda sobre el dinero? ¿Debemos tratar este asunto libremente con ellos? ¿Debemos formar a los ahorradores e inversionistas en la primera infancia? ¿Este tema debe ser enseñado en la escuela o en casa? ¿Estamos generando cultura de ahorro en nuestros hijos?
Preguntas necesarias con respuestas sencillas. Esto nos lleva a la función de la educación financiera para niños y jóvenes y no solo debe empezar en casa sino continuar en la escuela que les servirá como herramienta fundamental a lo largo de su vida, para ello, las entidades financieras deben estar alineadas para servir de soporte a esta enseñanza no solo en la propia atención sino propiciando e incentivando productos para niños. El uso del dinero y los productos financieros, por lo tanto, sirven como instrumento en el proceso económico y social, para ayudar a tener una mejor planificación financiera.

Si realmente nuestras entidades públicas también asumieran esto como un reto, la sociedad sería diferente. Los niños de ahora creen que todo se lo merecen y que el dinero está disponible en una tarjeta de débito o crédito y aparece de la nada porque el cajero automático nos da. A más de uno nos ha pasado que nuestros hijos piensan que no les queremos comprar tal o cual cosa que piden porque somos “malos o no los queremos” asumiendo que tenemos plata.

Eso nos lleva a la reflexión, que la educación en los niños es pobre y todo depende del hogar, de la escuela, de las entidades públicas (abocadas a educación financiera), las entidades financieras entre otras. Todos conocemos que en el Perú no existen hábitos de ahorro y que muy por el contrario tenemos malos hábitos de consumo porque no sabemos qué hacer con el dinero que llega a nuestras manos. Educar financieramente a los niños no es una tarea trivial, es un proyecto que debe ser asumido por todos y que ayudará a combatir el rezago educativo en materia de cultura; logrando que los niños reciban una educación integral y así comprendan el mundo que los rodea.

Esperemos que las iniciativas que ya existen en nuestro país y las que todavía se consideren en un futuro no lejano, sean la verdadera misión de la educación: educar ciudadanos (padres e hijos) que comiencen a asumir un rol distinto administrando de manera correcta el dinero, y que el impacto de sus decisiones y opciones para la vida, contribuyan no solamente al ahorro personal y familiar, sino al desarrollo de nuestra sociedad.
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