Seguro de desgravamen: ¿obligatorio o decisión tuya en Perú?

Actualizado el 19 de Enero 2026
Seguro de desgravamen: ¿obligatorio o decisión tuya en Perú?

Si tienes (o estás por sacar) una tarjeta de crédito, es muy probable que en algún momento te hayan cobrado un seguro desgravamen sin mayor explicación. Durante años, muchas personas asumieron que era “sí o sí” y listo. Pero hoy el panorama cambió: en tarjetas de crédito, la obligatoriedad se ha flexibilizado, y eso te devuelve algo clave en tus finanzas personales: la capacidad de elegir.

Esa libertad, sin embargo, viene con una tarea nueva. Si ya no es automático, necesitas entender qué cubre, cuánto cuesta en el tiempo y cómo comparar alternativas para no pagar de más ni quedarte desprotegido. Vamos paso a paso, en sencillo y con foco en decisiones prácticas.

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¿Qué es el seguro de desgravamen y cómo funciona?

El seguro desgravamen es una cobertura que protege una deuda. En la práctica, si el titular fallece (y según la póliza, también si queda con una invalidez total y permanente), el seguro paga el saldo pendiente del crédito, evitando que esa obligación caiga sobre la familia o sobre el patrimonio.

En tarjetas de crédito funciona con una lógica simple: tú tienes una línea, consumes, pagas… y si ocurre un evento cubierto, el seguro cancela la deuda que exista en ese momento (según condiciones). Por eso se le asocia a veces con “tranquilidad”, pero conviene aterrizarlo: no es un seguro de vida para dejar un capital; su objetivo principal es la protección de deuda.

Algo que muchos no notan es que el costo suele calcularse como un porcentaje sobre el saldo promedio o saldo deudor. Esto significa que si tu consumo sube y mantienes cuotas altas, tu prima normalmente también sube. En otras palabras: no solo importa “tener o no tener”, sino cómo usas la tarjeta.

¿Qué cubre exactamente? (Y qué no conviene asumir)

La cobertura más común del seguro de desgravamen es fallecimiento. En varias pólizas también aparece la invalidez total y permanente, que puede activarse si, por enfermedad o accidente, quedas impedido de trabajar de forma definitiva bajo los criterios de la aseguradora.

Hasta ahí suena bien, pero los detalles importan. Dos personas pueden pagar “seguro de desgravamen” y tener coberturas y exclusiones distintas. Por ejemplo, puede haber condiciones sobre preexistencias, periodos de carencia o documentación exigida para activar la cobertura. También es clave entender si cubre la totalidad del saldo o solo un monto máximo, y cómo se define el evento de invalidez.

Aquí va una idea práctica: cuando revises una póliza, no te quedes con el nombre. Busca tres cosas: evento cubierto, monto o límite, y exclusiones. Eso es lo que realmente determina si te protege como tú crees.

Entonces… ¿el seguro de desgravamen es obligatorio en Perú?

La respuesta depende del producto. En el mercado peruano, el seguro desgravamen ha sido muy común en créditos (como hipotecarios o vehiculares) porque el banco busca asegurar el pago de la deuda ante eventos críticos. Sin embargo, el punto que hoy está moviendo la conversación es este: para seguro de desgravamen en tarjetas de crédito, la regulación y la práctica comercial se han ido orientando hacia una mayor flexibilidad, y eso se traduce en que ya no necesariamente es un “cargo innegociable” como mucha gente cree.

¿La implicancia real? Que puedes encontrarte con escenarios distintos: entidades que lo ofrecen por defecto pero permiten desafiliarte, otras que te proponen alternativas, y otras donde puedes presentar un seguro equivalente contratado por tu cuenta (según condiciones). En todos los casos, lo importante es que no lo tomes como un hecho consumado: pregunta, pide el sustento y evalúa.

La parte que casi nadie explica: ahora puedes negociar (y conviene)

La flexibilización legal y comercial tiene un efecto curioso: mucha gente, al enterarse de que “ya no es obligatorio”, se va al extremo de cancelarlo sin revisar nada. Y otros lo siguen pagando por inercia, como si no hubiera opción. En ambos casos, se pierde lo más valioso de este cambio: la oportunidad de comparar.

Cuando una entidad te cobra el seguro asociado a tu tarjeta, tú no solo estás pagando por cobertura; también estás aceptando:

1) el costo que esa entidad negoció (o definió) con su aseguradora, y
2) las condiciones de esa póliza específica.

Si puedes elegir, entonces puedes hacer preguntas incómodas (y útiles): ¿cuánto me cuesta mensual? ¿se calcula sobre el saldo? ¿cubre invalidez? ¿hay topes? ¿puedo contratar con otra aseguradora? ¿qué pasa si me desafilio?

Negociar no siempre significa “regatear”; muchas veces significa entender tus alternativas y decidir con información real.

¿Qué pasa si renuncio al seguro de desgravamen en mi tarjeta?

La pregunta de fondo suele ser: “¿Qué pasa si no tengo seguro desgravamen en mi tarjeta de crédito?”. Y la respuesta honesta es: no pasa nada… hasta que pasa.

Si ocurre un fallecimiento del titular (o una invalidez cubierta, si aplicaba), la deuda no se “perdona” por arte de magia. La obligación sigue existiendo y el banco buscará cobrarla con cargo a la masa hereditaria o según el proceso correspondiente. Esto puede convertirse en un problema emocional y práctico para la familia, justo en el peor momento.

Además, aunque el evento sea extremo, hay un ángulo cotidiano que sí conviene considerar: si hoy eres ordenado y pagas todo a tiempo, tu historial crediticio se fortalece. Pero si un evento te impide generar ingresos y empiezas a atrasarte (con o sin seguro, dependiendo de si cubre invalidez), tu historial puede resentirse. El desgravamen no está diseñado para “mejorar” tu historial, pero puede evitar que una situación crítica termine en morosidad por una deuda que ya no puedes manejar.

En resumen: renunciar es una decisión válida en algunos casos, pero no debería ser automática. Es una decisión de gestión de riesgo.

Costo a largo plazo: el error común es mirarlo mes a mes

Un cargo pequeño puede parecer insignificante. Pero con el seguro desgravamen pasa algo: se paga de forma recurrente y, en tarjetas, puede variar con tu saldo. Por eso, evaluarlo solo con “cuánto me cobraron este mes” es quedarse corto.

La forma más útil de verlo es preguntarte: si mantengo este patrón de consumo por 12 meses, ¿cuánto me costará al año? Y si además suelo financiar compras en cuotas o mantener saldo, ¿se vuelve un costo fijo relevante dentro de mi presupuesto?

Este enfoque te ayuda a decidir con realismo. A veces el seguro es razonable por lo que cubre; otras veces estás pagando una prima alta por una cobertura mínima, o por condiciones que no calzan con tu situación.

Cómo elegir el mejor seguro de desgravamen en Perú (sin complicarte)

Elegir “el mejor” no es encontrar el más barato, sino el que calza con tu riesgo y tu bolsillo. Y como ahora hay más espacio para decidir, el proceso se parece más a comparar un plan que a aceptar un cobro.

Un camino simple para tomar una buena decisión es seguir estos pasos:

  1. Identifica si el cargo es opcional en tu tarjeta y qué pasa si te desafiliás (si cambia tu línea, tu tasa o alguna condición).
  2. Pide el detalle de la cobertura: fallecimiento, invalidez total y permanente, topes y exclusiones.
  3. Entiende cómo se calcula la prima (porcentaje del saldo, monto fijo, escalas).
  4. Compara alternativas: la misma entidad puede ofrecer más de una opción, o puedes evaluar contratar por fuera si lo permiten.
  5. Toma una decisión por tu realidad: si casi no financias saldo y tu tarjeta es de uso puntual, quizás no necesitas la misma cobertura que alguien que usa la tarjeta como principal herramienta de pago.

Aquí es donde herramientas de comparación como Comparabien pueden ayudarte a aterrizar información y ver opciones de productos financieros y seguros con datos más claros. La diferencia entre “me dijeron que cuesta poco” y “sé cuánto cuesta y qué cubre” suele ser enorme.

¿El seguro desgravamen es reembolsable?

Esta es una consulta frecuente porque a veces el cobro aparece sin que lo notes. Si te preguntas si el seguro desgravamen es reembolsable, la respuesta más realista es: depende del caso y de la política de la entidad/aseguradora, además del tiempo transcurrido y de si hubo cobertura efectiva durante ese periodo.

Si recién detectaste el cobro, lo más sensato es solicitar: (1) desde cuándo se aplica, (2) bajo qué aceptación o contratación quedó registrado, y (3) cuál es el procedimiento de desafiliación y reclamo, si corresponde. Incluso si no hay devolución, al menos te quedas con control hacia adelante, que es lo que más impacta tu presupuesto.

Una decisión más libre, pero también más inteligente

Que el seguro desgravamen obligatorio se haya flexibilizado en tarjetas de crédito no es un detalle legal: es un cambio que te devuelve poder de decisión. Y cuando tienes poder, lo mejor que puedes hacer es usarlo con criterio.

Si eliges mantenerlo, que sea porque entendiste la cobertura y te conviene. Si decides renunciar, que sea sabiendo qué riesgo asumes y cómo proteger a los tuyos de otra forma. Entre pagar por inercia y cortar por impulso, hay una tercera opción mucho más valiosa: comparar, preguntar y elegir bien. Ahí es donde tus finanzas se vuelven realmente tuyas.

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