Mami, Cómprame algo

Enviado por Diana Castañeda el Jue, 20/03/2014 - 14:10

Todos hemos vivido esta escena:

- Niño-niña: mami, cómprame tal cosa.
- Mamá-papá: no tengo plata
- Niño-niña: saca de tu tarjeta

En ese momento es cuando entiendes que tu hijo no tiene clara la relación entre el trabajo y el dinero y que en su mundo la plata sale del cajero con tan solo apretar unos botones.

Para familiarizar a nuestros hijos con el trabajo, el emprendimiento y el dinero les propongo iniciar una pequeña aventura empresarial con ellos.

Dependiendo de la edad de los niños, definir un producto que ellos puedan fabricar o un servicio que ellos puedan brindar. En mi experiencia con niños de bajos recursos, he visto de todo, floreros, llaveros, adornos y otros objetos hechos de material reciclado; objetos hechos con palitos de helado, cultivo de plantas; servicio de paseo y/o baño de perros, manicure (solo la parte de pintar las uñas); venta de limonada, etc.

Una vez definido el producto o servicio, ayúdalo a definir el proceso productivo incluyendo qué materiales necesita para iniciar la tarea (en esta parte es ideal que identifique qué cosas en desuso puede aprovechar). Si es necesario comprar algún material (goma, escarcha, etc.) PRÉSTALE el dinero y dile que debe devolverlo luego de una semana (una semana es un periodo adecuado de planeación para un niño y además es el tiempo que me dio mi papá la primera vez que me prestó plata para iniciar mi negocio de aretes cuando estaba en el colegio).

Cuando tengan todos los materiales, ensayen el proceso productivo juntos hasta que lo domine y luego déjalo trabajar.

Luego deben realizar las tareas de marketing: definir el público objetivo (sus amigos del colegio o barrio, la gente que pasa por la calle, sus tíos y tías, sus primos, etc.), el canal de distribución (el colegio, la puerta de la casa, las reuniones familiares, etc.), el precio (en esta etapa no es necesario que incorpore explícitamente el valor de su trabajo, pero dependiendo de su edad puedes explicarle el concepto de “mano de obra”) y la promoción (cómo hará que su público objetivo conozca su producto y quiera comprarlo).

Es posible que al principio sienta vergüenza de ofrecer sus productos, dependiendo de su edad y personalidad debes definir hasta donde intervenir. Intenta evitar que se lleve una idea falsa de la facilidad de hacer negocios, pero tampoco dejes que se frustre al primer intento. Digamos que no debes permitir que su abuelita le compre TODA la producción, pero si ves que NADIE le compra puedes ayudarlo a identificar qué está fallando y mejorarlo.

Una vez transcurrido el tiempo para que te devuelva el préstamo, saca cuentas con él sobre cuánto invirtieron, cuánto vendió, cuánto es utilidad. En esta parte debes explicarle que así como tú trabajas toda la semana para pagar la comida, el colegio, la ropa, el teléfono; él ha trabajado toda la semana (o tantas horas) para lograr una determinada ganancia. Dependiendo de su edad pueden determinar juntos el valor de su “mano de obra”.

Si el negocio funcionó, tu hijo debería estar en capacidad de reinvertir una porción de sus ganancias para continuar el negocio (no permitas que se gaste todas las ganancias); si no funcionó anímalo a intentarlo otra vez.

Compartan fotos de los negocios de sus hijos en este blog. Quizá algunos lectores se conviertan en clientes.
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Sigue a Diana en Twitter: @DiCastaneda

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