Asegúrate que tus ahorros te hagan ganar de verdad

Enviado por Finanzas Perso… el Lun, 02/05/2011 - 23:18

Pocas personas llegan a ser concientes de la rentabilidad real que tienen sus ahorros en el tiempo. Es verdad, sabemos cuánto nos paga el banco por nuestro dinero y todos los meses podemos visualizar ese abono por “intereses ganados”. Pero no sabemos si esa “ganancia” es real o si es solamente una ilusión.

Para entender el punto, debemos empezar aclarando que estas rentabilidades son nominales. Sí, esos $1,000 que depositamos en una cuenta de ahorros tradicional hace exactamente un año se han convertido en $1,025. Tenemos $25 adicionales como resultado de la rentabilidad de 2.5% que nos ofreció dicha cuenta y seguramente nos sentimos contentos de haber logrado mantener e incrementar ese dinero.

Sin embargo, no sabemos aún cuál ha sido el resultado real de ese ahorro… y no lo sabremos hasta que incluyamos el valor de inflación en el análisis. ¿Cómo así? Porque la inflación nos ofrece información sobre cuánto más caro es el costo de vida de hoy comparado con períodos pasados (por ejemplo, hace un año cuando depositamos esos $1,000).

Estaríamos hablando de escenarios muy distintos si es que la inflación del país (y por lo tanto el costo de vida) hubiera llegado a 2% o a 5% durante el mismo año que nuestros ahorros rindieron 2.5%. En el primer caso estaríamos ganando dinero – y poder adquisitivo - en términos reales, mientras que en el segundo estaríamos generando un ahorro negativo y sería recomendable tomar cartas en el asunto.

La finalidad de ahorrar no solamente es tener ese dinero para el futuro, sino también generar algún tipo de rentabilidad que nos permita no perder valor en el tiempo. Es por este motivo que, partiendo de la información sobre la situación del país y las expectativas de inflación para el año el curso y los próximos, podríamos determinar cuál es el retorno mínimo que estamos dispuestos a recibir por poner nuestro dinero a “dormir” en una cuenta de ahorros.

Es importante tomar en cuenta la finalidad del ahorro para decidir cómo proceder con él. Si el objetivo es tenerlo indefinidamente generando algún tipo de retorno, la regla se cumple y debemos de esforzarnos por conseguir productos financieros que nos permitan ganar en términos reales. Si el objetivo, por otro lado, es tener un dinero disponible de fácil acceso (como por ejemplo un Fondo de Emergencia), podríamos aceptar rentabilidades menores a la inflación, pero siempre y cuando tengamos las facilidades de acceso y disponibilidad que ese tipo de ahorro requiere.

Evalúa si la cuenta de ahorros donde tienes tu dinero te hace ganar o perder dinero. Si encuentras una mejor alternativa que satisfaga todos tus requerimientos y te genere retornos reales positivos, quizá sea buen momento de actuar y realizar las correcciones necesarias para encaminarte hacia un futuro financiero más saludable.

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