Aprendamos a pagarnos nuestra propina

Enviado el Jue, 16/05/2013 - 14:38
jarro de monedas

Estoy seguro que todos recordamos cuando éramos niños y nuestros padres nos enseñaban la importancia del ahorro, teníamos un “chanchito” que lo “alimentábamos” cada vez que recibíamos una propina. Ya cuando crecemos, las propinas dejan de tener sentido, ya que uno es capaz de generar sus propios ingresos.

Es justamente es este momento en que debemos aprender a “pagarnos" nuestra propia propina antes de pagarle al resto. Si bien esto puede parecer egoísta, no lo es. La propina está asociada con nuestro ahorro. Primero nos pagamos a nosotros y luego le pagamos al colegio, al supermercado, al dueño del cine o la discoteca, al banco, etc. ¿Por qué hacer esto? Porque sin ahorro no podremos afrontar nuestro futuro familiar ni nuestros proyectos de vida. No es egoísmo, es aprender a planificar.

Esto no significa que nuestro patrimonio lo atesoremos al estilo “Rico MacPato”, sino que construyamos nuestra riqueza de tal manera que nos permita afrontar cada etapa de nuestra vida: estudio de los hijos, viajes, matrimonio de los hijos, negocio propio, independencia financiera, jubilación, etc.

Lamentablemente no tenemos una cultura de ahorro. Incluso muchos no tienen siquiera un plan de vida personal. ¿Se han puesto a pensar qué sería de nosotros si no nos obligaran a ahorrar para nuestra jubilación o no existiera la CTS? Para muestra un botón: ¿cuántos se alegran cada vez que liberan la CTS? Muchos dirán que lo necesitan para pagar sus deudas. La pregunta es: ¿por qué tenemos tantas deudas? Estoy seguro que buena parte de nuestras deudas viene por el nuevo TV-Smart/Smartphone, el carro del año, la ropa que “teníamos” que comprar, etc. No es que debamos dejar todos estos gastos, lo que debemos comprender es que primero nos pagamos (ahorrar) y luego pagamos al resto. Obviamente, también hace falta una cultura de consumo, pero eso ya es otro tema.

Ahora me gustaría ir un paso más allá. Estoy seguro que todos ustedes tienen proyectos de vida y sueños que desean realizar. Bueno pues, para cumplir con ello no es suficiente el ahorro, se debe invertir. La diferencia fundamental con el ahorro es que la inversión es similar a un proyecto, requiere objetivos, un horizonte de tiempo, un retorno esperado, un perfil de riesgo. Invertir es conocer, planificar, es un proceso.

Algunos podrán decir que ya invierten y ahorran a través de su AFP y CTS. La respuesta sería que dichos aportes tienen una finalidad: jubilación y desempleo. ¿Qué pasa con todos los demás proyectos que tenemos, como el negocio propio, los viajes, la educación de nuestros hijos, el retiro anticipado? Incluso qué pasa si queremos disfrutar más de nuestro retiro y necesitamos mayor ahorro. Personalmente les comento que me causa bastante pena cuando una persona que está por retirarse me pide consejos sobre su pensión de AFP y se da cuenta que sólo tiene dicho fondo como ahorro. Eso es exactamente lo que debemos evitar.

¿Cómo empezar a invertir?
Primero se debe evaluar nuestra situación inicial y elaborar de manera sencilla un plan de vida. No se preocupe, no es complicado. A continuación agrupo algunas preguntas que les pueden ayudar en este proceso.

• Familia: ¿Cuál es tu edad actual y la de tu pareja? ¿Cuántos hijos tienen o desean tener y cuáles son sus edades? ¿Cómo les gustaría que sea la educación de sus hijos (escolar/universitaria)? ¿Qué afecciones de salud tiene tu familia? ¿Deseas tu y/o tu pareja realizar estudios de postgrado?

• Profesional: ¿Cuáles son tus expectativas profesionales? ¿Deseas un negocio propio? ¿Tu trabajo/ingreso es estable? ¿Aportas a una AFP? ¿A cuánto asciende tu fondo y cuál es la proyección para tu jubilación? ¿Tu pareja trabaja, tiene AFP?

• Patrimonio: ¿Tienes inversiones en fondos mutuos, inmuebles, negocios? ¿Cuál es la valoración de cada uno de ellos y qué porcentaje representa de tu patrimonio (incluir tu fondo de AFP)? ¿Está diversificado este patrimonio?

El siguiente paso es sacar cálculos de cuánto necesitaremos en el futuro para cubrir nuestros proyectos en cada etapa de vida. No es complicado, sólo hay que averiguar un poco los costos y nunca dejar de incluir la inflación como variable. Como ejemplo a continuación presento tres casos que les pueden servir de referencia. Antes de ello quiere mencionar que las inversiones no siempre son positivas, pero a un plazo adecuado y diversificando es posible contrapesar los años buenos con los malos y lograr retornos entre 6% y 10% en dólares en promedio.

• Educación: Familia con un hijo de 3 años. Planean que en 15 años vaya a la universidad. Para una educación en el país, el costo puede ser de USD 10,000 anuales. El costo total dentro de 15 años (teniendo en cuenta la inflación) será cercano a los USD 75,000. ¿Sabías que si empiezas a invertir desde hoy USD 3,500, en 15 años tendrás el fondo suficiente para pagar los cinco años de estudio de tu hijo? Si deseas que tu hijo estudie en el extranjero, el costo podría superar los USD 170 mil (monto ya ajustado por inflación). Empezando a ahorrar USD 8,500 al año, podrás cubrir esta educación.

• Jubilación 1: Supongamos una persona de 40 años con buenos ingresos que no aporta a una AFP (o que no aporta mucho por tener ingresos no afectos). Actualmente tiene un fondo personal de USD 50 mil. Quizás alguien pensaría que este monto es suficiente para no tener que ahorrar. Esto no es así. Esta cantidad no es mucho si el objetivo es nuestra jubilación. Si invierte ese capital y le suma USD 10 mil anuales, podrá retirar a partir de los 65 años una cantidad similar a su inversión inicial anualmente sin descapitalizar su patrimonio.

• Jubilación 2: Persona de 40 años que gana USD 35 mil anuales. Si ahorra el 15% de sus ingresos puede lograr percibir el 60% de su sueldo actual a partir de los 65 años. Esto es adicional a lo que le puede generar la AFP.

Finalmente, recuerde esto muy bien: No importa si nuestros ingresos son pocos, siempre se puede ahorrar e invertir. No se olvide que el primero al que se debe pagar es a Usted. Esto no es egoísmo, es planificar el futuro de su familia. ¿Cuánto debemos ahorrar? Lo aconsejable es ahorrar entre 10% y 20% de nuestros ingresos, cifra que irán cambiando conforme nuestro ingreso mejore y nuestro patrimonio se fortalezca. Este ahorro no lo tengamos bajo el colchón. Para sacarle el máximo provecho a nuestro patrimonio en cada etapa de nuestra vida es importante aprender a invertirlo inteligentemente.

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