Una propuesta para nuestra jubilación

Enviado el Lun, 22/09/2014 - 11:50
El Sistema Privado de Pensiones (SPP) ha sido desde su creación una de las reformas más debatidas y criticadas. No obstante, casi siempre este debate ha sido orquestado por personas que buscan oportunidades políticas dentro de diferentes coyunturas. La verdad es que si tuviera que hacer una crítica a esta reforma sería haber dejado funcionar al Sistema Nacional de Pensiones (SNP) como alternativa viable al SPP.
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Las diferencias entre ambos sistemas son conocidas por todos. Quizás la principal es que en el SNP tus aportes ingresan a un fondo común que es usado para pagar las pensiones de las personas que actualmente están jubiladas. En el caso de los aportes al SPP, éstos ingresan directamente a tu cuenta individual de capitalización, lo que significa que es de tu propiedad y sólo se usará para tu jubilación.

En pocas palabras, el sistema privado (SPP) y público (SNP) no son comparables. Es más, considero que ni siquiera deberían competir entre sí, sino más bien ser complementarios. La semana pasada leí una entrevista que le hacían a un conocido economista. En dicho medio se mencionaba que las personas cuyo sueldo es bajo debían optar por la ONP debido a que la pensión mínima en este sistema es mayor. Si bien esto es cierto, nos estamos olvidando de algo muy importante: el costo que significa el sistema público de pensiones para el Estado. Según datos del BID, el SNP sólo podrá cubrir al 40% de sus jubilados. Esta situación no es sostenible y es irresponsable seguir incentivando a las personas que opten por este sistema. La solución pasa, antes de criticar al SPP, por una reforma estructural del SNP que se integre a su vez con el sistema de seguridad social.

En vez de subsidiar a todos los pensionistas del SNP, el Estado debería velar únicamente por aquellos aportantes (y jubilados) que no lograrán (o han logrado) tener una pensión que les permita vivir dignamente en su etapa de retiro. Pero para ello el trabajador, dependiente o independiente, debe aportar a su fondo dentro de un régimen privado. El Estado únicamente complementaría el aporte o subsidiaría directamente una parte de la pensión de jubilación. Esto puede incluso generar sinergias con otros programas de subsidio como Pensión 65.

Adicionalmente, se podría complementar con incentivos del Estado hacia los trabajadores para que voluntariamente ahorren para su pensión de jubilación. Por ejemplo, tener alguna deducción fiscal por los aportes en exceso, o por abrir planes de pensiones adicionales y alternativos en fondos intangibles de largo plazo.

Pero para que esto funcione, todos deben aportar al SPP, sean dependientes, independientes o informales. Obviamente este cambio se debe realizar de manera progresiva y coherente con las características del mercado laboral. Yo sé que a nadie le gusta que le recorten sus ingresos, pero con el incentivo apropiado, el sistema puede funcionar eficientemente.

Ahora bien, para que el SPP sea el eje primero debe ser compet bilidad adecuada a los afiliados.

Competitividad. Recientemente el Estado creó la licitación de afiliados como forma de promover la competencia. Personalmente pienso que esto atenta contra la libertad de elección de cada persona y se enfoca únicamente en los costos. También se viene hablando de fomentar la competencia haciendo participar a los bancos y fondos mutuos como alternativas a las AFP. Al respecto, recordemos que las AFP pueden invertir tanto en depósitos a plazo como en fondos mutuos. ¿Por qué debería invertir únicamente en un tipo de activo financiero si puedo tener un poco de todo y así disminuir el riesgo de mi fondo? Si bien puede darse el caso que un activo rinda más que otro dentro de cierta coyuntura, haríamos mal en fomentar la inversión en un solo activo que no necesariamente tiene el mismo objetivo que un plan de pensiones.

Mi propuesta va mas por el lado de la diferenciación, permitiendo productos más personalizados. Un ejemplo sería hacer menos restrictivos los límites de inversión y vincularlos a la posibilidad de crear más fondos o incluso sub-fondos. Esto incluiría la posibilidad de tener más de un fondo en tu plan de jubilación, o invertir en un sub-fondo con vencimiento que aproveche cierta coyuntura. La idea es que no todas las AFP tengan las mismas alternativas, sino que previa aprobación, puedan lanzar fondos abiertos o cerrados para atraer mayores aportes y brindarle al afiliado un servicio diferenciado.

Rentabilidad. Las AFP manejan actualmente el equivalente al 20% del PBI. El mercado de valores local no tiene liquidez y cuenta con pocas alternativas de inversión. Ello condiciona la rentabilidad que puedan lograr las AFP. La diversificación es clave para que la gestión de inversiones se optimice y se reduzcan los riesgos de mercado. Para ello el regulador debería brindar flexibilidad y una diversificación global más agresiva al SPP.

Asimismo, la rentabilidad mínima ha sido mal enfocada. ¿Qué incentivo tiene una AFP en invertir diferente al resto si existe la posibilidad de ser penalizado? Esto genera que todas las AFP tengan inversiones similares. Por otro lado, si queremos comparar las rentabilidades, lo correcto es crear un benchmark a partir de índices de mercado, no comparar a las AFP entre sí.

Estoy convencido que a muchas personas les molesta que las AFP generen utilidades. Desde mi punto de vista, si las AFP están ganando dinero, bien por ellas. No debemos usar ese argumento con fines de agitación política. Lo que debemos tratar es hacer competitivo el negocio para que los afiliados se beneficien. Ello pasa por tomar con determinación la decisión de reformar el SNP para que sea complementario al SPP, incentivando la competencia y fomentando el ahorro entre las personas.

Finalmente, me gustaría darles una recomendación a nivel de finanzas personales. Debemos tener una cultura de ahorro e inversión para nuestros diferentes objetivos de vida. Para ello, es necesario que nuestro capital financiero crezca en el tiempo. En el caso específico de la jubilación, si hemos formado un patrimonio sólido durante nuestra vida laboral, la rentabilidad de este capital nos permitirá complementar la pensión que nos otorgue nuestra AFP. Recordemos que el mayor riesgo que enfrentaremos en el momento de la jubilación es la longevidad. Si bien bajo el sistema actual este riesgo se mitiga trasladando nuestro fondo a una empresa de seguros (renta vitalicia), la pensión bajo esta figura es menor. Por ello es conveniente complementarlo con nuestro capital financiero. Así por ejemplo, podemos emplear nuestro fondo de pensiones bajo la opción de Renta Temporal con Renta Vitalicia Diferida (mezcla de ambas rentas) y emplear el retorno de nuestro capital financiero para aumentar nuestro flujo de ingresos. Es decir, nuestro fondo de pensiones reduciría el riesgo de longevidad y nuestro patrimonio nos permitiría un mayor nivel de gasto, con la opción adicional de dejarlo como legado a nuestros herederos. Todo parte por planificar y tomar con responsabilidad nuestro futuro.
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