Aprendiendo a proteger nuestra riqueza

Enviado por Roberto Montero el Lun, 15/04/2013 - 11:09
Aprendiendo a proteger nuestra riqueza

Cuando uno elabora su plan financiero personal siempre debe recordar la importancia de la gestión de riesgos. ¿Cómo podemos definir el riesgo en este caso? Es cualquier contingencia que pueda afectar el éxito de nuestro planeamiento. Es decir, dentro de las finanzas personales debemos tomar en cuenta los riesgos que afronta nuestro Capital Humano y Capital Financiero en cada etapa de nuestra vida . En el presente artículo voy a explicar con ejemplos cómo funciona esto en dos etapas claves de nuestra vida: Acumulación y Retiro. Para ello, vamos a emplear un ejemplo hipotético: Juan es una persona de 40 años, con un sueldo bruto mensual de S/. 10,000 y una tasa de ahorro de 10%. Actualmente Juan está casado y tiene dos hijos (6 y 4 años).

Etapa de Acumulación (25-65 años)
En esta etapa, el riesgo se centra principalmente sobre el Capital Humano, que es el capital que nos permite generar la capacidad de ahorro, y con ello, hacer crecer nuestro Capital Financiero. Estos riesgos se pueden dividir en dos: (i) riesgo de no lograr generar suficientes ingresos; y (ii) riesgo de morir o quedar inválido.

Veamos el primer riesgo. ¿Es suficiente el 10% de ahorro que realiza Juan? Empíricamente, las tasas de ahorro en países como US no superan el 10%, mientras que teóricamente se habla que dicha tasa debería situarse en 30%. Como regla general les aconsejo que ahorren entre 5% y 20% del ingreso bruto. Para comprender el riesgo de no ahorrar lo suficiente, derribemos un mito muy popular: “Uno debe empezar a ahorrar cuando ya tengas madurez financiera”. Falso. Cuanto más joven, menos responsabilidades, por lo tanto, mayor posibilidad de ahorro. Y no sólo eso, sino que cuanto más joven empecemos a ahorrar, mayor será la acumulación de nuestra riqueza debido a que es mayor el período de inversión. Veamos dos casos para el ejemplo de Juan. Los resultados en ambos casos hablan por sí mismos.

• Caso 1: Asumiendo un nivel de ingreso constante desde el inicio de su vida laboral (25 años), el ahorro de Juan le permitirá acumular un Capital Financiero de S/. 1.6 millones a los 65 años. Ello equivaldrá a un ingreso durante la etapa de retiro cercano a los nueve mil soles mensuales.
• Caso 2: Mismos supuestos, pero Juan empieza su ahorro a los 40 años. A los 65 años Juan tendrá un Capital Financiero de S/. 625 mil, lo que le permitirá tener ingresos promedio de S/ 3,500 al mes durante su retiro.

Cuanto más jóvenes empecemos a ahorrar, mejor podremos afrontar períodos de ingresos inciertos, como por ejemplo, el desempleo. Ello a su vez disminuirá el riesgo que nuestro Capital Financiero no logre acumular lo suficiente para nuestra etapa de retiro.

No obstante, quizás el mayor riesgo en nuestra etapa profesional es la Muerte. Si bien a nadie le gusta hablar de este tema, debemos tener claro que nuestra capacidad de generar ingresos estará vigente en la medida que tengamos vida. En caso de muerte o invalidez, esta capacidad desaparece, y compromete la riqueza de nuestra familia. Es aquí donde aparece el concepto de Seguro de Vida dentro de la gestión de riesgos.

Aquí es oportuno derribar otro mito: “Cuanto mayor seas, mayor debe ser la cobertura de tu seguro de vida”. Falso. Un seguro de vida cubre nuestro Capital Humano, por lo tanto, su relevancia como mitigador de riesgos dependerá del valor del Capital Humano. Este tipo de seguros se aplica únicamente a la etapa de acumulación, por lo que no tiene sentido mantenerlo luego del retiro (en esta etapa el capital financiero cubre la contingencia de muerte).

Veamos un ejemplo asociado al Caso 1. Si Juan fallece a los 40 años, su familia recibiría un Capital Financiero ligeramente inferior a S/. 1.0 millón, con lo cual deberá subsistir los 25 años que le restaban de trabajo a Juan, y además financiar el retiro del cónyuge (asumiendo que tienen la misma edad). ¿Qué pasa si Juan fallece a los 64 años? La familia tendría un capital financiero cercano a los S/. 1.6 millones, siendo bastante probable que la responsabilidad de la viuda para con sus dos hijos sea mínima (sus hijos tendrían 30 y 28 años). Es decir, el monto del seguro de vida deberá ser mayor, conforme la persona sea más joven, y deberá ir reduciéndose (hasta desaparecer) conforme la persona se acerca a su retiro. Esto también aplica en caso de los seguros de invalidez (total o parcial).

Etapa de Retiro
Si bien en esta etapa son varios los riesgos que intervienen, me quiero enfocar en el riesgo de longevidad, que mide la posibilidad de vivir demasiados años y con ello dejar en cero nuestro patrimonio. Recordemos que en esta etapa, Juan tendrá dos fuentes de ingresos: (i) la pensión de jubilación (Capital Humano); y (ii) la renta que le generen las inversiones del Capital Financiero (estimado en S/. 1.6 millones para el Caso 1).

El riesgo de longevidad se minimiza con productos de seguros que ofrezcan anualidades perpetuas a partir de un capital inicial. En nuestro ejemplo, la decisión de cobertura de Juan se puede limitar dentro de dos casos extremos: (i) deseo de disfrutar lo más posible hasta el último día (protejo mi consumo); o (ii) deseo de maximizar el capital que dejará a sus herederos (protejo mi legado).

Para el primer caso, Juan debería disponer de parte (o todo) de su patrimonio y entregarlo a una empresa de seguros para que le brinde anualidades hasta su muerte (renta vitalicia). En el segundo caso, Juan dispondría de parte de sus rentas para su consumo y mantendría el saldo capitalizándose (renta programada), sabiendo que a su muerte, este fondo pertenecerá a sus herederos (sin intervención de un seguro).

Si bien no hay recetas mágicas, en promedio resulta conveniente tener una mezcla de renta programada y renta vitalicia, sea uno después del otro, o ambos en paralelo. En el Perú, una opción es emplear el fondo de pensiones (Capital Humano) bajo la figura de la Renta Temporal con Renta Vitalicia Diferida (mezcla de ambas rentas) y emplear el Capital Financiero como excedente para consumos no regulares. En este caso, el Capital Financiero actuaría como el legado de Juan.

Conclusión
La gestión de riesgos es vital dentro de un plan financiero personal. Esta gestión involucra, entre otros aspectos, la gestión de los seguros como cobertura para el Capital Humano. En la medida que el Capital Humano es el responsable del Capital Financiero, resulta imprescindible ver la gestión de seguros (cobertura) como una inversión y no como un gasto.

Si bien en el Perú la oferta de seguros no cubre el amplio espectro de casos particulares, existen muchas empresas reconocidas internacionales que ofrecen estos productos a precios competitivos de manera personalizada. Para ello, es muy importante que busquen asesores profesionales dentro de la gestión de patrimonios, especialmente aquellas personas que cuentan con patrimonios elevados.
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Nota 1: Para mayor detalle de estos conceptos revisar el artículo “Situación Inicial antes de Invertir” partes I y II.

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