¡Para aquellos ahorradores!

Enviado el Mar, 13/08/2013 - 11:55
¡Para aquellos ahorradores!

Estoy seguro que el título de este artículo los debe llevar a pensar en un comercial de televisión relacionado con un conocido banco local. Muy aparte de lo ameno de esta publicidad, me gustaría centrarme en el mensaje que transmite y cómo ello se concatena con mis anteriores artículos.

Una persona que ahorra (“ahorrador”) es aquella persona que persigue sus “sueños” (=“objetivos de vida”).
No importa qué tan grandes o pequeños sean estos sueños, el ahorrador mantiene su decisión de alcanzarlos sin importarle qué dirán los demás. Obviamente, es importante que los sueños sean realistas, pudiendo ser de corto-mediano plazo (viajes, educación, auto nuevo, casa) y/o de largo plazo (libertad financiera, pensión de jubilación).

Ahorrar significa “pagarnos nuestra propina”, y no se trata de ser tacaños ni egoístas. No busca acumular riqueza sin ninguna razón. Se trata de planear nuestros sueños y comprender cómo alcanzarlos. En pocas palabras, es aprender a “planear” nuestras finanzas. Quiero resaltar que no estoy proponiendo dejar de comprar y que todo lo ahorremos, sino que aprendamos a gastar con madurez y responsabilidad.

Al respecto, veamos una parte de la publicidad radial de este banco: Se escucha a una persona que luego de las clásicas ofertas de las tiendas (2x1, 3x2, 50% de descuento, “oferta de locura”) suelta la siguiente frase: “habría que estar locos para comprar algo que no se necesita”. Esto resume el ahorro responsable. No es malo gastar nuestro dinero, pero el deseo incontrolable de tener o acumular sí resulta peligroso.

Para enfatizar este punto propongo un ejemplo sencillo. Si fueras el gerente de administración de una empresa y empiezas a gastar en todo lo que se te ocurra, ¿qué pasaría? Seguramente saldrías despedido por irresponsable. Entonces, ¿por qué no aplicar ese mismo criterio a nuestra vida familiar?

Me gustaría compartir con ustedes algunos consejos básicos para empezar a planear nuestras finanzas. No estoy descubriendo la pólvora, simplemente aplico lo que cualquier gerente financiero aplicaría en su trabajo de administración de los fondos de la empresa:

- Estructura tu presupuesto: Determina de manera mensual cuáles son tus ingresos y gastos. Es muy importante incluir todos los gastos que realizamos durante el mes. Adicionalmente resulta didáctico agrupar los gastos por temas: servicios, educación, hogar, regalos, gastos del auto, diversión, deudas, etc. Esto último es una herramienta muy poderosa, en vista que nos permite confrontar los gastos más elevados frente a su verdadera importancia dentro de nuestro plan financiero.

- Gestiona tus gastos: No se trata de ser tacaños con nuestro dinero, sino gestionarlo responsablemente. Quizás la parte central en este punto son las deudas financieras. Debemos evaluar cada deuda y, de ser posible, ver la posibilidad de cancelar los “excesos” antes de su plazo (pre-pago). Si eres de esas personas con cinco tarjetas de crédito y una deuda financiera que supera tus ingresos de tres meses, necesitas una reestructuración de tus finanzas!

De manera similar ocurre con los demás gastos. Debemos aprender a recortar aquello que no es necesario. Comprar un par de zapatos, una camisa, un celular de última tecnología o cualquier otro producto sólo porque se “necesita” no tiene sentido, más aún cuando ya tenemos diez pares de zapatos, veinte camisas, etc.

- Establece metas y objetivos: A esto se le llama “planeamiento financiero” y es importante para comprender a dónde queremos llegar. Estos objetivos pueden ser de corto, mediano y/o largo plazo. Son los “sueños” que cada ahorrador tiene para él y su familia. Hay que hacerlos explícitos a nivel de plazo y monto involucrado (nunca olvidar incluir la inflación).

- Ahorra!: Lo primero a cubrir nuestro ahorro para emergencias (despidos, salud, etc). Es bueno tener al menos entre 3 y 6 sueldos de ahorro. Este ahorro debe estar en activos líquidos, es decir, que sean de fácil acceso en cualquier momento. Un ejemplo de ello son las cuentas de ahorros.

Luego de tener nuestro fondo de emergencia, se debe empezar a ahorrar para alcanzar nuestras metas. Este ahorro es más “estructural”, es decir, puede invertirse en diferentes tipos de activos, siendo importante diversificar. Dependiendo el patrimonio de cada persona, será necesario incluir a un asesor especializado para gestionar nuestras inversiones. Un ahorro estructural debería estar entre el 10% y 20% de nuestros ingresos (sin considerar nuestros aportes a las AFP). Si desean saber cómo empezar a invertir, los invito a revisar las preguntas que propongo en mi anterior artículo (“Aprendamos a pagarnos nuestra propina”).

- Administra tu presupuesto: Esta es la parte central, debido a que todo presupuesto es dinámico y se tiene que evaluar constantemente. Debemos ver si estamos siguiendo las líneas maestras de nuestro plan de ahorro. Puede darse el caso que nuestros planes cambien por diversas razones. Esto implicará un replanteamiento de nuestra estrategia.

Recuerden, debemos aprender a ser “valientes” y enseñarnos a nosotros mismos y a nuestros hijos la importancia del ahorro y la inversión. Lo importante es disfrutar con nuestra familia el fruto de nuestro trabajo, pero siempre con responsabilidad. Todas las burbujas referidas al endeudamiento han acabado quebrando a millones de personas en el mundo. Si aprendemos a ser estrategas con nuestras finanzas podremos enfrentar cualquier crisis con mayor holgura.

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